Durante siglos, los maestros Zen japoneses han cultivado los jardines de rocas dispuestas armoniosamente en conjunción a la grava rastrillada, de esta forma, realizan la creación de paraísos en silencio para la contemplación pacífica.
Y sin lugar a dudas mediante la contemplación de un jardín Zen en miniatura, lograremos por un instante la tranquilidad, y la conexión con las sensaciones más simples y bellas de la vida.
lunes, 6 de septiembre de 2010
“Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.”
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