Durante el periodo de los samuráis, el Zen se popularizó como una disciplina imprescindible para elegir con acierto el camino más adecuado en los momentos difíciles. Los primeros jardines Zen fueron colocados en los templos, el lugar que por excelencia se dedicaba a la meditación.
Compuesto de una base de madera color negro, contiene arena de cuarzo blanca, piedras de canto redondeado, y un rastrillo de madera, como elementos principales. Como regalo cada uno de nuestros jardines contienen ademas una vela aromatica, una figura Hotei (deidad que propicia la felicidad y la abundancia), y un incienso.
Precio: $ 6.000 c/u
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